Mayores en barrios pobres: la infancia que les robaron y que quieren revivir

Publicado: 16/04/2023
Las personas mayores son uno de los colectivos que más sufre la desigualdad en los barrios más pobres de España, como Los Pajaritos en Sevilla
Las personas mayores son uno de los colectivos que más sufre la desigualdad en los barrios más pobres de España, después de enfrentarse a multitud de vicisitudes a lo largo de su vida, con una necesaria y a la vez prematura incorporación al mundo laboral que les impidió completar sus estudios.

Algunos de ellos ni si quiera consiguieron aprender a leer y escribir, un factor que les ha anulado constantemente a lo largo de su vida para realizar tareas tan simples como leer una factura de la luz o redactar solicitudes para cualquier trámite administrativo.

Muchas de estas personas han sacado adelante a sus hijos sin esa herramienta tan esencial, fruto de un arduo trabajo que, en algunos casos, comenzó a una muy temprana edad, privándoles de una infancia que ahora intentan recuperar.





La Fundación Prodean organiza en el barrio sevillano de Los Pajaritos multitud de talleres ocupacionales para personas de todas las edades, pero el más popular es en el que enseñan a leer y a escribir a personas de entre 70 y 90 años que, debido a las penurias de la posguerra y una temprana incorporación laboral, no pudieron hacerlo cuando debían.

Asisten todos los martes y jueves al “cole”, como ellos mismos lo llaman, donde aprenden en dos aulas, una básica, en la que comienzan a leer y escribir prácticamente de cero, y otra algo más avanzada, donde hay espacio para las matemáticas o la comprensión lectora.

En estas clases socializan con otros vecinos y progresan a una edad en la que las capacidades cognitivas van mermando año a año.

MÁS MUJERES QUE HOMBRES

Son 52 los usuarios que acuden regularmente al centro, situado en el corazón de Los Pajaritos, de los cuales 46 son mujeres. Y es que, en muchos de esos casos, esas mujeres comenzaron a trabajar a los diez años, como es el caso de Encarnación Chacón, de 83 años, a quien su paso por Prodean le ha propiciado una mejora en su vida.

“Ya voy leyendo los letreros de la calle o los que salen en el televisor”, cuenta a EFE esta mujer que ha estado durante más de 70 años trabajando como limpiadora.

María Jesús León es otra de esas mujeres que tuvo que empezar a trabajar de forma prematura, con apenas 13 años, en un taller de bordados, hasta que se casó, cuando su marido le dijo que “no quería que trabajara”, por lo que no pudo completar los estudios que nunca llegó a finalizar.

Estas mujeres, en su mayoría, se vieron obligadas a actuar como madres de sus hermanos o familiares enfermos, mientras sus progenitores trabajaban prácticamente de sol a sol. En algunos casos, la necesidad les empujó a algunas de ellas a, con tan solo nueve años, comenzar a limpiar platos para ayudar económicamente en casa.

Son mujeres que nacieron en el seno de familias muy humildes a finales de la Guerra Civil o en los años de la posguerra, y que "vivían a la sombra de sus maridos", tal y como ha dicho a EFE Rocío Cano Romero, técnico en acción social y voluntariado de Prodean y responsable de los talleres para mayores de este centro social.

Estas mujeres se esforzaron por darle a sus hijos la educación que no tuvieron la oportunidad de tener y que ahora se esfuerzan en completar como herramienta de superación, para evitar la soledad que en muchos casos sufren y "vivir la niñez que no tuvieron".

HERRAMIENTA CONTRA LA SOLEDAD

El progresivo deterioro del barrio, así como el abandono del mismo por parte de sus hijos, ha propiciado un clima de soledad que se ha convertido en otro de sus grandes problemas.

Estos talleres, además de brindarles una oportunidad que no tuvieron en su infancia, les ayuda a socializar y les sirve como empuje para salir de sus casas e intercambiar conversaciones con sus vecinos.

Es lo que ocurre en uno de estos talleres, el de lectura, donde se lee un texto y se debate lo que esconde el mismo, propiciando conversaciones y forjando amistades que difícilmente podrían nacer del encierro en un piso.

"Ganan calidad de vida, independencia y sobre todo autonomía", ha apuntado Cano.

Pedro Galván, de 89 años y uno de los alumnos 'estrella' en estos talleres por su entusiasmo a la hora de acudir a las clases, ha dicho a EFE que "ha aprendido muchísimo" en muchos ámbitos, desde valorar la amistad a mejorar su escritura.

Prodean trabaja en Los Pajaritos en su mayoría a través de donaciones privadas y de entidades, sin recibir apenas apoyo municipal desde que abrieran su centro social en el año 2018.

Un estudio de la Academia Americana de Neurología del año 2021 asoció un mayor envejecimiento cerebral en personas que residen en barrios marginales, donde existe una falta de oportunidades laborales y educativas y hay mayores niveles de pobreza, por lo que esta ayuda que brindan vecinos y asociaciones a personas mayores se torna en algunos casos esencial para su propia supervivencia.

Envejecer en las zonas más pobres de España es un reto que muchas personas, a pesar de las continuas vicisitudes que ello supone, viven con una sonrisa en la cara, a veces porque es lo único que han conocido, otras veces porque no les queda más remedio.

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